
Antonio Lorenzo Hernández, Catedrático de Fisiología Animal de la ULL.
En estos tiempos, en los que el bulo y la mentira están a la orden del día por nuestros malos políticos, razón tenía el escritor y diplomático mexicano Marco Aurelio Almazán al afirmar que “la política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa”. Mentir constantemente tiene como objetivo, conseguir que los ciudadanos seamos incapaces de distinguir la mentira de la verdad, privándonos del poder de pensar y juzgar.
En una entrevista realizada al presidente del Cabildo Insular de La Palma, Don Sergio Rodríguez, en Onda Cero, en el apartado Tendencia (18 de agosto, 2026) se comentan las declaraciones realizadas por el presidente, sobre la evolución del sector turístico y el desarrollo del Instrumento de Planificación Singular Turística (IPST) previsto para la zona de Puerto Naos y Charco Verde. En este contexto, comentó que “la idea es que La Palma tenga un techo de 30.000 camas”. Esta cifra podría mantener un modelo turístico diferenciado del de otros territorios del Archipiélago. El presidente hace referencia a la isla de Lanzarote que tiene alrededor de 75. 000 camas. Sin embargo, plantea ordenar urbanísticamente la zona de Puerto Naos y Charco verde, con el fín de que se creen nuevas infraestructuras, entre ellas la de carácter hotelero. Asimismo, como todos los políticos habló mucho de sostenibilidad, calidad y economía insular.
A la vista de estas declaraciones, se pone claramente de manifiesto que el modelo turístico que nos plantea el Sr. Presidente, es un modelo de sol y playa. Los palmeros nos preguntamos ¿Se diferencia este modelo del de Lanzarote al cual hace referencia?. Desde mi opinión, es un modelo similar al que se ha venido desarrollando en las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife. Un modelo obsoleto y fracasado que solo ha servido para enriquecer a unos pocos, destruir paisajes, aumentar la contaminación medioambiental, incrementar el precio de la vivienda y la carestía de la vida. Lo cual quedó de manifiesto en la manifestación realizada en Tenerife y simultáneamente en las ocho islas el 20 de abril de 2024. Se reclamaba un cambio del modelo turístico, denunciando la masificación, la presión sobre la vivienda, la saturación de las carreteras y el deterioro medioambiental. Al ser una movilización simultánea en las ocho islas fue considerada la primera gran protesta coordinada de todo el archipiélago contra el modelo turístico de masas. Posteriormente, ha habido más manifestaciones contra la masificación turística, entre ellas, el 20 de octubre de 2024 y el 18 de mayo de 2025. Sin embargo, nuestros políticos no han aprendido que los ciudadanos no queremos ese modelo turístico. El Sr. Presidente del Cabildo Insular, pretende hacernos creer, que con un techo de 30.000 camas, el modelo turístico propuesto para La Palma es diferente al de Lanzarote; sin tener en cuenta, que hay que evaluar otros muchos parámetros para que un proyecto turístico sea sostenible y de calidad.
En mi opinión, La Palma necesita un proyecto turístico de escala limitada y alto valor añadido, que integre elementos como:
Astroturismo y turismo científico. Se debe aprovechar el cielo de La Palma en uno de sus principales productos turísticos, con experiencias nocturnas, observación astronómica, astrofotografía y divulgación científica. Estas actividades, estarían vinculadas al observatorio del Roque de los Muchachos y a la historia de la astronomía en la isla. No debemos olvidar que La Palma tiene una reserva extraordinaria: es Reserva y Destino Turístico Starlight y renovó estas certificaciones en 2025.
Turismo de naturaleza activo. Debemos aprovechar nuestra naturaleza, para realizar un senderismo de calidad, por volcanes, bosques, barrancos, costas , paisajes agrícolas y submarinos. No podemos olvidar que La Palma cuenta con un Parque Nacional, La Caldera de Taburiente, situado en el centro de la isla y dos Parques Naturales, Cumbre Vieja y Las Nieves. Estos tres espacios ocupan aproximadamente el 24% de la superficie de la isla. Además, la isla cuenta con otras figuras de protección: 2 reservas naturales, 8 monumentos naturales, 3 sitios de interés científico, además de los paisajes protegidos. Por otra parte, contamos con un espacio de 7.000 hectáres, desde el Puerto de Tazacorte hacia el sur de La Palma, hasta Fuencaliente, que pertenece a la Red Natura 2.000, con un enorme interés ambiental y paisajístico porque conecta distintos espacios protegidos y zonas de elevado valor natural: fondos marinos con una elevada diversidad de especies, acantilados, cuevas, etc.. Todos estos valores que tenemos, que no son pocos, son idóneos para la realización de rutas interpretativas que expliquen la geología, biodiversidad y evolución del paisaje terrestre y submarino. La destrucción de esta zona con complejos hoteleros, urbanizaciones e instalación de desaladoras, etc. conllevaría no solo a la alteración del paisaje sino también a una contaminación de las playas (ejemplo, la mayoría de las de la isla de Tenerife).
Turismo de salud, bienestar y longevidad. La Palma, por su tranquilidad, es idónea para crear pequeños centros especializados en descanso, ejercicio, alimentación saludable, naturaleza y bienestar. En este sentido, en un escrito anterior, mencioné La Fuente Santa de Fuencaliente, un manantial termal que brotaba en un acantilado en la costa del municipio. La excelencia de sus aguas calientes y virtudes curativas, hizo que su fama trascendiera a Europa y América, provocando gran afluencia de visitantes a este lugar, haciendo que La Palma acrecentara su fama y fortuna, convirtiéndose en la isla con mayor renta per cápita del archipiélago. La erupción del Volcán de San Antonio en el año 1677 dio lugar a que la Fuente Santa quedara sepultada bajo las coladas producidas por el citado volcán. Durante más de tres siglos de búsqueda y de 10 años de trabajo, en octubre de 2005 se presentó públicamente el hallazgo de la Fuente Santa manando a una temperatura entre 42 y 45ºC. Además, el análisis de sus aguas mostró que esta era clorurada sódica carbogaseosa, la más buscada por los balnearios españoles y europeos. Sólo dos balnearios la tienen, el de Nauheim en Fránkfort y el de Royat en Vichy. Fue entonces cuando se pudieron comprender sus poderes curativos para diversas enfermedades de las articulaciones y la piel. Sin embargo, después de 21 años de su descubrimiento con una gran inversión de dinero público, sus aguas siguen sin utilizarse.
Turismo volcánico y científico. La erupción del 2021 puede convertirse en un gran recurso de conocimiento, no simplemente en una atracción turística, sino como centro internacional de interpretación de los volcanes de Canarias. Programas con geólogos, vulcanólogos, universidades y centros de investigación.
Turismo ligado al territorio y a la población. Experiencias con agricultores, viticultores, pescadores, ganaderos y artesanos.
En este tipo de proyecto turístico, no se deben construir grandes urbanizaciones hoteleras; sino pequeñas instalaciones de alta calidad, asociadas a cada territorio y con una arquitectura conectada al paisaje. Este modelo turístico, sí que, de verdad, diferenciaría a La Palma de otros modelos implantados en el Archipielago, ya que sería un modelo sostenible y regenerativo para las economías locales y no para el negocio de unos pocos. Sin embargo, los partidos mayoritarios que nos han gobernado hasta ahora han ignorado los valores naturales que tiene La Palma y apuestan por un turismo convencional de masificación; quedó de manifiesto cuando el Cabildo Insular aprobó por unanimidad de interés insular los proyectos: EcoResort Camino Real la Pavona (Breña Alta) marzo de 2023, el proyecto Dichosa Wellness Clinic (Los llanos de Aridane) el 9 de febrero de 2024. Asimismo, fueron también aprobados por unanimidad el Charco Verde, el complejo turístico de las Hoyas o el campo de golf de Fuencaliente. Sin embargo, estos últimos no recibieron una declaración de interés insular por unanimidad.
Si comparamos lo que nos prometen estos políticos, que nos han gobernado tanto tiempo, cuando quieren conseguir votos para mantenerse en el poder, con sus proyectos de gobierno cuando están en el mismo, vemos que nos están mintiendo. Al analizar estas conductas, observamos cómo en lugar de preocuparse por atender a los intereses de los ciudadanos y solucionar sus problemas y necesidades, se ocupan de los suyos, de los de su partido y de los grandes empresarios. Nos abochorna ver cómo estos políticos tienen que jugar al juego de la banalidad y la mentira para los niveles de popularidad a la que aspiran.
Se impone, pues, un análisis objetivo de la situación. Nos quejamos de que no nos gobiernan los mejores, pero quien los elige somos nosotros. Con qué frecuencia decimos que la responsabilidad es de “otros”, pero en este caso, el desastre de la entrada en las instituciones de estos políticos que nos han gobernando tan mal y durante tanto tiempo es responsabilidad de “nosotros”. Hay que decir, alto y claro, que no estamos obligados a seguir gobernados por esta clase de políticos; el futuro, lejos de estar decidido irremediablemente, debe ser siempre reino de libertad, abierto, aunque inseguro, pero en progreso y avance, dependiendo de los análisis sensatos que realicemos y sobre sus consecuencias; de ahí la importancia que tiene saber a quiénes damos nuestro voto en las próximas elecciones del 2027.
*Antonio Lorenzo Hernández
Catedrático de Fisiología Animal
Universidad de La Laguna
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