
La apertura de este espacio genuino, nacido de la familia Rodríguez Taño entre 1885 y 1890, supone la culminación de un importante proyecto municipal dirigido a recuperar, conservar y divulgar el patrimonio histórico y etnográfico de esta localidad, poniendo a disposición de la ciudadanía, un lugar en el que conocer cómo se vivía, se trabajaba y se organizaba la sociedad puntagordera a lo largo de parte de los siglos XIX y XX.
El museo expone, a través de un recorrido de once ámbitos temáticos, diferentes aspectos de la historia local, como son la historia del Molino de El Roque y el novedoso Sistema Ortega, que llegaba a moler la doble cantidad de grano con igual fuerza motriz; el origen de Los Venteros; el almacenamiento y aprovechamiento del agua, las fuentes y pozos; la tradición oral, así como la importancia de los cereales y la trilla, entre otros aspectos.
Uno de los elementos centrales de esta actuación ha sido la recuperación y puesta en valor del propio Molino de El Roque, pieza fundamental del patrimonio etnográfico de Puntagorda y testimonio directo de una actividad que durante décadas estuvo estrechamente ligada a la economía y a la vida cotidiana del municipio.
Su recuperación permite conservar no solo una construcción de singular valor histórico, sino también la memoria de los sistemas tradicionales de molienda y del trabajo desarrollado en torno al cultivo y transformación de los cereales.
El molino se convierte así en el verdadero eje del conjunto museístico, recuperando su protagonismo como elemento capaz de explicar una parte esencial de la historia económica, social y agrícola de Puntagorda.
El proyecto ha permitido, además, dotar al conjunto de material etnográfico, elementos interpretativos, cartelería en varios idiomas y señalética, con el fin de hacer comprensible la historia que alberga este espacio, tanto para la población local como para quienes visiten el municipio.
Entre las actuaciones desarrolladas se encuentran también la restauración, recreación, traslado y montaje de material etnográfico, la renovación de instalaciones e iluminación, la incorporación de recursos audiovisuales y la adecuación y equipamiento de distintos espacios del conjunto.
Especial relevancia tiene la recuperación de una antigua molina y su motor diésel, elementos históricos que han sido objeto de trabajos de desmontaje, restauración, traslado e instalación para integrarlos en el discurso expositivo del museo, conservando su autenticidad y permitiendo su exhibición al público.
El alcalde, Vicente Rodríguez, destaca que “la apertura del Museo Etnográfico de Los Venteros supone recuperar una parte muy importante de nuestra memoria colectiva. No se trata únicamente de conservar edificios u objetos antiguos, sino de contar la historia de las personas que vivieron y trabajaron en Puntagorda y transmitir a las nuevas generaciones de dónde venimos”.
Rodríguez señala además que “este museo nace con la vocación de convertirse en un espacio vivo, capaz de unir patrimonio, cultura, educación y turismo, y de ofrecer a quienes nos visitan una forma diferente de conocer Puntagorda a través de nuestras tradiciones y de la relación que durante generaciones hemos mantenido con la tierra, el agua y nuestros recursos”.
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