Un estudio liderado por el grupo de investigación Geomorfología, Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas (Geovol) de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha analizado cómo las erupciones de San Juan (1949), Teneguía (1971) y Tajogaite (2021) han transformado el paisaje de la isla de La Palma durante los últimos 75 años.
La investigación, publicada en la revista científica Vegueta de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria coincidiendo con el quinto aniversario de la erupción de Tajogaite, examina los cambios producidos por estas erupciones en la geomorfología, la vegetación y los usos del suelo y concluye que, en conjunto, afectaron a cerca de 1.900 hectáreas y generaron nuevos paisajes volcánicos de interés científico, ambiental y turístico.
El estudio ha sido realizado por Rafael U. Gosálvez Rey, Rafael Becerra-Ramírez, Estela Escobar, Aarón M. Santana-Cordero y Nemesio M. Pérez, investigadores de la UCLM, la Universidad de Salamanca y el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan).
Rafael Ubaldo Gosálvez Rey, director de Geovol-UCLM, ha explicado a EFE que cinco años después de Tajogaite, los investigadores disponen de una «perspectiva excepcional» para comprender no solo los efectos destructivos de una erupción, sino también su capacidad para generar nuevos paisajes, ecosistemas y oportunidades ligadas al geoturismo.
Basado en ortofotografías aéreas, cartografía histórica y trabajo de campo, el estudio muestra que las erupciones destruyeron cultivos, viviendas e infraestructuras, pero también crearon conos volcánicos, hornitos, tubos lávicos, campos de lava y fajanas que ampliaron la superficie de la isla.
Entre los principales hallazgos figura la capacidad de recuperación de los ecosistemas volcánicos.
Tras las erupciones, aparecen especies pioneras adaptadas a los nuevos sustratos, que inician procesos de recolonización ecológica.
Los investigadores destacan asimismo el papel de los llamados kipukas, áreas que no quedaron cubiertas por las coladas y que actúan como refugios de biodiversidad.
En el caso de Tajogaite, el estudio señala que su cono, de unos 250 metros de altura, y las nuevas plataformas costeras generadas por las coladas han transformado de forma irreversible el valle de Aridane.
Los autores consideran que la reconstrucción de las áreas afectadas debe compatibilizarse con la protección de este patrimonio, ya que algunas actuaciones sobre las coladas están provocando la desaparición de estructuras volcánicas de gran valor científico.
La investigación subraya además que los paisajes volcánicos surgidos de las erupciones de San Juan, Teneguía y Tajogaite representan una oportunidad para impulsar el geoturismo y la divulgación científica y reforzar la proyección internacional de La Palma como destino vinculado al patrimonio volcánico.
La publicación coincide con el quinto aniversario del inicio de Tajogaite, una erupción que transformó la vida de miles de palmeros y abrió una nueva etapa en la historia geológica de la isla.
Gosálvez Rey ha recordado que, durante la erupción y una vez concluida, varios miembros de Geovol-UCLM participaron en las tareas de seguimiento y en los trabajos de reconstrucción de las áreas afectadas.
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