La soledad y la tristeza me invadían
cuando a través de la ventana contemplaba
del otoño, aquel cálido día
cuando la lluvia caía.
Era entonces una pequeña niña
enamorada
de aquel pequeño jardín
que mi casa tenía.
Las rosas estaban tristes,
amarillos y blancos sus pétalos, marchitos
en el suelo, rodaban por la orilla
cuando la lluvia caía.
Abundaban las matizadas dalias
que diversos colores las vestían.
Más fuertes que las rosas parecían
pero doblaban su alargado tallo
cuando la lluvia caía.
Y aquellos nardos… Tiernos, olorosos
¡Sí pudiera tocarlos! – me decía,
y a través del cristal presentía
que un perfumado efluvio me envolvía.
Pero el nardo, es tan frágil…
Sus pétalos de un blanco nacarado
lánguidos se rompían
cuando la lluvia caía.
La soledad y la tristeza me invadían,
yo miraba las flores con ternura
quería salvarlas, más no sabía
cómo, y de pena el alma me dolía.
Hoy, desde la lejanía,
como quisiera volver a mirar
aquel pequeño jardín que mi casa tenía
cargado de dalias y rosas amarillas,
contemplar de nuevo con mi alma de niña
las gotas cristalinas que del cielo venían
y al caer en las flores
sus pétalos rompían.
Que el aroma del nardo
a embriagarme volviera
y en la pureza de mi alma
abrazarlos pudiera.
Sentir que las flores
a pesar de su pena
compartían mi tristeza
y en su llanto amoroso
envolverme querían
con sus pétalos rotos
cuando la lluvia caía.
Marynieves Hernández
















COMENTARIOS (2)
SI YO VOLVIERA A NACER SI YO VOLVIERA A NACER Y TE VOLVIERA A ENCONTRAR TU PUEDES ESTAR SEGURA QUE NO TE IBAS A ESCAPAR PERO LA VIDA TE MARCA UNOS RUMBOS A SEGUIR Y LOS NUESTROS SE ENCONTRARON TARDE Y MAL PARA VIVIR PARA VIVIR LA AVENTURA PARA VIVIR LA ILUSIÓN Y DISFRUTAR DE TU CUERPO Y DISFRUTAR…
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