Otoño en la mirada

Qué dicha

volver a ver tu rostro una vez más.

En los hilos celestes tu sonrisa,

imaginario rosal que el aire tiñe.

Atardeceres dorados, rojos, azules…

Coronas de violetas

nos regalas,

crepúsculo matizado

donde los ojos del amor

adornan el camino de los sueños.

 

Qué dicha

volver a sentir

el embrujo de tus palabras en la boca,

el canto nocturno

mezcla de lluvia y estrellas,

la paz de tu tibieza,

el aroma de los frutos

en el despertar de la aurora.

 

Resplandor de plumas amarillas

tiñen las pestañas.

Rojos estambres se deshilachan

en las orillas del cielo

trenzando corazones

al ritmo amanecido de tus colores.

 

El amatista y turquesa

asidos van a tu vestidura

tejiendo nuevas ilusiones,

imaginando nuevos caminos,

marcándole el compás

al canto improvisado del alma

que, arrullada en tus alas, se crece

volando alto, muy alto…

Mirando lejos, muy lejos,

más allá de tus encantos

más allá de tus mágicos colores.

 

¡Otoño, Otoño!

Manojo de colores

que tiñen mis ojos

que acarician mi alma

que calman mis ansias.

 

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