Energía Bonita celebra cinco años de «soberanía energética» en La Palma

La comunidad energética insular Energía Bonita conmemora este mes su quinto aniversario desde que, en octubre de 2021, un grupo de personas vinculadas al movimiento cooperativista decidiera constituir formalmente la primera cooperativa de consumo energético renovable y comunitario de La Palma. Lo que comenzó como una respuesta ciudadana a la dependencia eléctrica del 90% de combustibles fósiles en la isla se ha convertido en un proyecto con más de 320 personas y entidades asociadas y ocho instalaciones fotovoltaicas en cubiertas de centros escolares, confirmándose como una de las comunidades energéticas más consolidadas del Estado y con reconocimiento en Europa.

La historia de Energía Bonita arranca en un contexto extraordinariamente adverso: su nacimiento oficial ante notario coincidió con la erupción del volcán Tajogaite, con algunos miembros del consejo rector temiendo por sus propias viviendas. Impulsada por personas del entorno cooperativista y asociativo, la entidad nació con un doble objetivo: inyectar renovables locales en una isla donde la práctica totalidad de la electricidad procede de la central térmica de Los Guinchos, y empoderar a la ciudadanía para que gestione su propia energía, alejándose del modelo de las grandes compañías. Bajo la forma jurídica de sociedad cooperativa de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro, personas y entidades se unieron para generar y consumir energía renovable de forma comunitaria a través de la instalación de plantas fotovoltaicas de energía compartida.

Hitos de estos primeros cinco años

Entre los logros más destacados de estos cinco años, la cooperativa ha logrado desplegar ocho instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo compartido  ubicadas en cubiertas de centros educativos cedidas por el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Breña Alta. Estas instalaciones están en colegios e institutos, sumando una capacidad total de 626 kW y un presupuesto superior a los 500.000 euros.

El reconocimiento institucional también ha llegado en forma de premios y financiación europea. Prácticamente desde el inicio, la cooperativa ha sido destacada por la Comisión Europea como ejemplo de transición energética en programas institucionales como Clean Energy for UE Islands o los foros de comunidades energéticas europeas. En 2025, Energía Bonita recibió el Premio Canarias de Economía Sostenible. Posteriormente, la Unión Europea seleccionó su propuesta entre casi 700 candidaturas para recibir 45.000 euros del programa European Energy Communities Facility, fondos destinados a diseñar un modelo de movilidad sostenible basado en coche eléctrico compartido.

Pero Energía Bonita no es solo una cooperativa que instala paneles solares: es un proyecto de transformación social en torno a la energía. Generar comunidad, adaptar los hábitos de consumo y, en definitiva, cambiar la cultura energética de La Palma son parte inseparable de su misión. La entidad organiza talleres formativos y seminarios web, y adopta sus decisiones de forma colectiva y asamblearia, de modo que cada persona socia participa activamente en el rumbo del proyecto. A ello se suma su compromiso con el derecho a la energía, intentando dar respuestas a la situación actual de desigualdades económicas para que nadie se quede al margen de la transición. Así, su aportación a la sociedad y al medioambiente va mucho más allá de evitar emisiones contaminantes al aire de la isla: construye tejido social, fomenta la corresponsabilidad ciudadana y demuestra que otra forma de producir, consumir y decidir sobre la energía es posible.

Las barreras y obstáculos

Pese a los logros, la celebración llega acompañada de una denuncia pública. La presidenta y cofundadora, Nuria Albet Torres, ha señalado en reiteradas ocasiones que la carrera de obstáculos burocráticos y técnicos ha sido el principal freno al proyecto. Todas las instalaciones fotovoltaicas terminadas están listas (algunas de ellas desde hace más de un año) para empezar a generar energía limpia, sin embargo, algunas  permanecen bloqueadas por problemas de conexión a la red y deficiencias en las instalaciones eléctricas de los edificios escolares que deben renovarse.

La cooperativa sitúa a la distribuidora eléctrica Edistribución (Endesa) como fuente recurrente de estos problemas, incluyendo retrasos en la conexión. Por ejemplo, en la instalación de Tazacorte se envió el aviso a la comercializadora para la puesta en marcha en abril y desde entonces se está a la espera de respuesta. También se han sufrido incidencias en la emisión de facturas, bloqueos en el acceso a los datos de producción que están privando de la generación de los ingresos que le corresponden a la cooperativa, y de forma especialmente grave, el bloqueo en dos ocasiones de los datos de los participantes de la instalación del IES Alonso Pérez Díaz, lo que dejó a los socios afectados sin recibir sus facturas eléctricas, todo ello sin aviso previo. «No puede ser que proyectos ciudadanos que producen energía limpia se encuentren con barreras constantes por parte de quienes gestionan la red», han manifestado desde la cooperativa, que exige a los organismos reguladores que supervisen y exijan a la distribuidora el cumplimiento diligente de sus obligaciones.

A estas dificultades se suma la complejidad administrativa inherente a una figura jurídica como la cooperativa, que ha requerido un esfuerzo formativo interno constante para que los socios pudieran interpretar la normativa y gestionar la entidad.

En un mundo en el que los recursos están empezando a escasear, en el que el cambio climático se está acelerando y en el que la gente está llenando las calles para reclamar una mejora en sus condiciones de vida, Energía Bonita es la representación de la ciudadanía organizada que no se queda pasiva ante los desafíos de la actualidad y decide solucionar los problemas actuales y venideros por su propio mano y en colaboración con las administraciones públicas.

Con la mirada puesta en los próximos años, Energía Bonita diseña con ilusión, y de forma colaborativa, su hoja de ruta: completar la puesta en marcha de las instalaciones pendientes, ampliar la base social, abordar el derecho a la energía y avanzar en el nuevo modelo de movilidad eléctrica. La cooperativa mantiene su vocación de servir de ejemplo de gestión ciudadana replicable para otros territorios insulares y de demostrar que, pese a los obstáculos, «la acción local tiene impacto global».

COMENTARIOS (1)

  1. Lolo HACE 1 HORA

    Un apagón de 22 minutos en La Palma, apenas dos días después de un cero energético de cuatro horas, no es un incidente aislado: es el síntoma de una infraestructura eléctrica que envejece a la vista de todos. Generadores de medio siglo, una red que se tambalea y una isla que vuelve a quedar a oscuras. La pregunta ya…

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